Cine

Publicado febrero 16th, 2015

50 Sobras de Grey – Castígame sé que me he Portado Mal!

Directo al grano. La historia se centra en Anastacia <Ana> Steel, una virginal estudiante de letras inglesas que está por terminar la carrera y acude a una entrevista con el empresario más carismático de Seattle, Christian Grey, cuyo buen gusto por los autos, las propiedades y el vino, es rebasado por su sadomasoquismo; en dicha charla, ambos establecen una conexión no verbal cargada de sensualidad y calentura desbordada.

De forma “inocente”, Ana se regocija ante la belleza y “caballerosidad” del Licenciado Grey, el cual con detalles se va ganando el amor de su conquista. Pero como pasaría en la Rosa de Guadalupe, nuestra protagonista descubre que su encantador noviecito es un controlador obsesivo y que está dispuesto a darle unos latigazos en sus pompitas.

La, hasta entonces, señorita Steel descubre los rudos secretitos de su reciente enamorado, sin embargo, le entrega su capullo en flor. La historia continua con extrañas revelaciones sobre el señor Grey, por ejemplo: no duerme con nadie en su cama, tiene extrañas cicatrices, no le gusta hacer el amor, a él sólo le gusta follar duro.

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Tras llegar a un mutuo acuerdo, Christian le enseña las reglas básicas que cómo mujer sumisa debe cumplir. Muchas conversaciones sin sentido con roces calenturientos después, hacen que Ana se dé cuenta de la enfermedad de su vato.

Así que Anastasia se harta del hermetismo sentimental del “todas mías Grey” y en una escena cursi ambos se despiden.

Bueno, de eso se trata la película, lo peculiar de 50 Sombras de Grey es que es una introducción patética al erotismo cinematográfico, las actuaciones no son memorables -sólo hacen su trabajo-.

Es patética porque sigue siendo la misma historia de María la del Barrio que conoce a un Colunga, con el cual todo mundo, de antemano, sabe que se van a quedar juntos ¿Cómo? No lo sabemos pero va a pasar, a menos que uno muera, lo cual también lo haría un cliché.

No nos demos golpes de pecho hablando sobre las condiciones sexuales que muchos y muchas comparten, son gustos personales y ya, lo que me parece ridículo incluso risorio es la necesidad de contar la misma historia una y otra vez, sólo que esta vez, el príncipe de la cenicienta tiene una colección de máscaras de látex, esposas y pinzas para los pezones.

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@ReyMonoSabio

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