Cine

Publicado septiembre 30th, 2016

Acerca de High Fidelity, la música y las relaciones.

De vez en vez llegan ciertas cosas a nuestra vida que vienen a replantearnos preguntas, justo cuando creemos tener todas las respuestas. Cosas, tanto materiales, como inmateriales.

Como una acotación meramente personal, puedo decir que las mejores cosas de mi vida llegaron a mí con el pie izquierdo, tal vez porque en su momento no las comprendí o no supe prestar atención; como el Yankee Hotel Foxtrot de Wilco, There Will Be Blood  de Paul Thomas Anderson, ciertas amistades, ciertos lugares, ciertas clases de comida. High Fidelity llegó a mi, pero en forma de película, aquella que protagonizó John Cusack, poniendo su mejor pose de snob treintón que pasaba por una crisis sentimental, (Casi me recuerda a Jarvis Cocker, pero ese es otro cuento)

En ese momento, mi postura para con la película era solo de entretenimiento caprichoso. Para alguien que al igual que los personajes, se jactaba de ser un erudito musical. Tal vez habré referenciado dos o tres líneas, tal vez homenajeé el concepto de armar tops 5 de…Lo que sea, si y tal vez medio entendí de qué iba todo ese rollo. Pero al final solo quedó como, esa otra película cool que referencie con mis amigos de la prepa.

Pero ahora, después de algunos años y con ciertas experiencias vividas la percepción cambió de manera importante.  Tal vez porque, al haber leído el libro (El cual Nick Hornby escribe de una manera intimista, tanto que sientes que lo tienes al lado platicándote todo) describe escenarios con los cuales pude sentirme más identificado, describe emociones que se han manifestado de esa forma tan corrosiva que casi podría decir que mi nombre es Rob Fleming.

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Pero esto, no solo es sobre un montón de tipos vociferando sus referencias musicales predilectas y sus top 5 de mejores lados B de Al Green. Este libro te cuenta acerca de la inseguridad, sobre el rechazo, sobre la tristeza, sobre la música como una zona de confort, sobre las relaciones, no solo de pareja sino las relaciones como una construcción interpersonal, sobre metas insatisfechas por los prejuicios construidos en torno a esas relaciones mal trazadas, sobre esos pretextos que a veces inventamos para dibujar una barrera de nosotros ante los demás (Por aquello de que no puedes concebir una relación con alguien más si tu colección de discos discrepa violentamente con el de tu compañera o compañero)

También da una mirada particular en esa manera que pueden tener ciertos hombres al manejar sus emociones frente a la tormenta, frente a esos tiempos de crisis existencial. Incluso cuando tenemos frente a nosotros a esa persona que tiene la pujanza y la paciencia suficiente para sacarnos de nuestro letargo y aun así, por alguna razón decidimos echarlo a perder.

Después de todo, y aunque a veces nos pese, las mejores cosas de esta vida siempre llegan a darnos una cátedra en el momento oportuno y sin lugar a dudas esa cátedra siempre es para bien y si hay música en el viaje,  podremos contar que nuestra existencia siempre tendrá Alta fidelidad.




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