Canciones

Publicado septiembre 25th, 2016

De recuerdos, chispas y melodías matutinas.

Es septiembre, o al menos ya estamos en las últimas de este periodo. Se han destacado muchos estrenos, algunos de ustedes habrán celebrado ciertas cosas; un aniversario, el cumpleaños de su tía, un bautizo, algún diente se les cayó o tal vez aprendieron a ir al baño solitos. Pero algo en lo que me fijé (desgraciadamente tarde, por cierto) es que se han dejado de largo aniversarios de excelentes trabajos, pero hay uno en especial al que le debo buenos momentos.

Surgió como uno de esos proyectos que fusionaron estilos que no son santo de la devoción de muchos medios especializados, estilos ninguneados a diestra y siniestra. Röyksopp fue parte de esa ala que mezcló el downtempo con trip hop dándole un refresh al House que proliferó a finales de los 80 y principios de los 90 y en 2001 tuvieron la cortesía para con la humanidad de lanzar esa joyaza increíble de Melody A.M, confeccionando así un soundtrack predilecto para cualquier madrugada.

Ole J. Mjøs junto con Svein Berge y Torbjørn Brundtland se pusieron frente a la consola y dieron forma al álbum con una producción impecable, con invitados exquisitos en el departamento de voces.

royksopp-melodyam

Erlend Oye (Quien tuviese una década notable siendo frontman de The Whitest Boy Alive y uno de los cerebros de Kings Of Convenience, entre otras cosillas) alza dos de las principales gemas de la corona con las deliciosas Remind me, la cual es como una melancólica carta de amor a los viejos tiempos, entremezclada con texturas delicadisimas, loops tenues y esa fresca atmósfera que envuelve todo el álbum, como en Poor Leno donde la voz de Erlend toma más protagonismo, maridando con estructuras sónicas más pronunciadas, tanto por los sintetizadores como por las percusiones que acompañan el track.

Anneli Decker complementa los paisajes sonoros con esa cadencia romántica y sensual de Sparks, ideal para tirarse en un campo pastoso después de una rutina de ejercicio a las seis de la mañana, o tal vez para despertar a lado de ese significant other, la oferta puede ser limitada pero gratificante.

Pistas como A Higher Place, Royksopp’s Night Out y Shé’s So son las que se encargan de darle al concepto de esta obra un dejo misterioso que bien podrían ser perfectas para amenizar una noche en la ciudad justo cuando faltan un par de horas para el amanecer.

So Easy (Con ese sample inconfundible a Blue on Blue de Gals and Pals) es bien mágica en esos días húmedos, Eple e In Space son una travesía completa a un mar de texturas eléctricas y pacíficas.

Toda una maravilla, como tantas que dieron identidad al siglo XXI, fue esta primera producción de los noruegos. Es curioso pensar, que un disco que denotaba tanta tranquilidad, preciosismo y textura fuese concebido en un año y un mes super caótico y significativo para la historia moderna de la especie. La vida es rara en sus cosas, pero siempre se puede contar con volver a amanecer, qué mejor que hacerlo con melodías a la altura de las circunstancias.




Back to Top ↑