Discos Tino el pingüino

Publicado febrero 28th, 2017

De vuelta en el lodo – Tino el pingüino (reseña)

Los beats y los samplers de Maiky Navajas, las letras un poco enfermas de Franco, las colaboraciones con otros rapers de la escena y los cambios radicales de velocidades en las voces hacen que De vuelta en el lodo sea ese disco de rap que necesitábamos para voltear a ver el género y darle una oportunidad.

“Yo concibo el mundo, casi como una extensión del lenguaje, y el lenguaje continúa siendo misterioso, por eso prefiero la metáfora a la lógica”, esa es parte de la cita que escuchamos durante los primeros segundos del disco, uno con un concepto más allá del Tino el Pingüino que conocemos, más allá del hombre con el corazón roto o con los problemas con mamá. Un álbum que si escuchamos detenidamente, nos dice más que la borrachera del viernes o de la chica guapa que pasa frente a nosotros.

Cada una de las letras tiene un mensaje. Bien puede hablaros de la familia, los amigos o hasta el barrio de donde venimos, el barrio que nos vio crecer y que pase lo que pase, le seguimos siendo fieles. El firme paso que dio Tino en la creación de éste material es uno que todo artista necesita.

La experimentación con nuevos ritmos, nuevas rimas y colaboraciones nos muestra porque tardó poco menos de dos años e ofrecernos material nuevo. Material que seguramente tiene más de un éxito, letras como “Se abre la tierra”, “Literal” y “Volví a quedar mal”, son himnos que se han adaptado poco a poco a las exigencias del público.

Hay un Franco renovado, maduro y que sabe diferenciar cada uno de sus proyectos, que se centra en demostrar que el rap tiene de dónde y para rato. Pero no todo es color de rosa, es un disco un poco agresivo si no tienes un previo del Tino de “Telemaquia de los corazones locos” o “Ve nomás”, los cambios de ritmo de un instante a otro pueden confundir y no dejarnos en claro que estamos escuchando.

La producción y los beats seleccionados para cada uno de los tracks son adecuados, no hay atadura alguna a hacer algo forzoso y se nota que el amor a los ritmos es mucho, citando “señor oro” del mismo artista “Que guapa te dejo Maiky con ese picheo que te metió”, el deguste auditivo es total, aunque retomando, su antecesor Ego, fui a comer, regreso pronto, contiene más beats tranquilos.

En conclusión, un disco completo, agresivo, bien producido y que nos demuestra que hay talento en el género, que no todos son raperos fresas o de barrio pesado, también los hay humanos en toda la extensión de la palabra.

 

El bato que escribe de rock, toma fotos a bandas y que toma café, me gusta el Punk. Freelance

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