Cobertura

Publicado octubre 3rd, 2016

José Madero y su afán Carmesí

Este viernes, se dio la cita en el teatro Metropolitan  para una de las dos noches que engalanaron la presentación del primer disco solista de José Madero, bautizado Carmesí (Romanticona la onda). El guateque se programó a las 8:00 pm  y desde antes ya empezaban a formarse cientos de personas, atraídas por el olor de ese ídolo happy punk del 2006, al que aún se aferran con tanta fuerza.

Estar en medio de esta singular horda, fue un poco como volver a aquellos años lo sé, casi podía sentir el auto desprecio, el rechazo y el repiquetear de las navajas de afeitar en los bolsillos de los asistentes.

El teatro, como siempre lució su inconfundible belleza deslavada. Presté atención al escenario, la cosa lucía bien. Recibimos para la primera parte de la noche a la banda invitada por nuestro amable anfitrión y pues yo sé que es fácil pensar que si se trata de una recomendación del buen Pepe, nada bueno puede salir de ahí

Harto equivocado estuve, la banda telonera resultó ser este proyecto emergente de  José Meyer Ibarra quien muchos podrían ubicarlo por Thermo; su proyecto principal. Se trata de José Ibarra y los Bravos de Occidente, quienes se encargaron de poner calientes las cosas para el arribo de José Madero (Pepe Pxndx es más fácil)

El repertorio de los Bravos consistió de los siguientes temas: Nubes Negras, Sombras y Nardos, La primera vez que no, Amantes y Prófugos y Heridas. Su estilo fue muy festivo y en momentos tenía muchas reminiscencias al baroque pop de Of Monsters and Men y Arcade Fire. Brillaron mucho por esas sensaciones eclécticas que transmitían, y aunque mucha de la lírica que acompañaban a sus canciones (con esa exquisita base de cuerdas y percusiones, eso sí)  eran como si Ibarra hubiese leído el primer libro de autoayuda que se encontró en el vips de enfrente y decidiera hacer el copy paste.

Y llegó el momento que todos aguardaban, la llegada de José Madero al escenario, donde todo le fue preparado con adornos florales, ideales para la ocasión. Creo que si el concierto se hubiese llevado a cabo con Pepe Panda en una cama King size circular, rodeado de pétalos de rosa; hubiera quedado más ad hoc por aquello del concepto Carmesí, pero ustedes no se fijen, filias del que escribe.

Pepe (en este punto ya le pierdo la seriedad a su onda y me permito bajarlo de su acostumbrado pedestal, nombrándolo como quiero) sale con una gorrita a la Adal Ramones, después de arrancarse con Lúnes 28 donde sus músicos se lucieron con una sección de percusiones que bien se fundieron con las bases de guitarras. Por supuesto, bien dicen que lo cortés no quita lo valiente. La canción que le precedió ¿A Poco No? Siguió la misma línea, me sorprendió, es más casi le creo su propuesta y su afán de evolucionar y despegar de las huestes pestilentes de su trayectoria con Pxndx.

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Hasta la mitad de su setlist todo suena igual, su voz, sus arreglos. Siempre lo dije: Si escuchaste una canción que “proviniese” de su pluma (espero se entienda la ironía) ya las escuchaste todas. El estilo intenta ser recatado, Pepe se luce con su guitarra color verde chiclamino, onda Elvis Costello. De momentos se pasa al bailecito meloso a la Chris Martin sosteniendo solo el micrófono. El público responde con efectividad, al menos sabe tocar las cuerdas apropiadas de su psique virginal-depresiva,

Un chico de al lado, de repente me lanza comentarios que no alcanzó a pelar. Pues la fiesta que se traían unos borrachines de las butacas traseras me parecía en ocasiones más grata y amena, que la voz socarrona y aguardentosa de Pepito.

Noto que conecta especialmente con el público cuando la hace de romántico de Ukelele. Como era de esperarse los borrachines piden al unísono temas de Pxndx y pues el chisme se empieza a tornar obvio.

“¡Toca bien!” gritó uno de los borrachines y yo solo alcancé a ahogar desde mis adentros “¿Sabrá en qué lugar se encuentra y a quien vino a ver?”. Después de que el ambiente se encontraba bien caldeado, Pepe para un poco esta calentura para anunciar el cumpleaños de uno de los ingenieros de iluminación.

Pero el gesto de atención hacia los miembros de su crew dura bien poco porque de repente se le da por montar un pequeño berrinche al estilo Belinda y su sapito, pues detecta gente en el auditorio que no le está festejando sus ocurrencias. Y yo solo alcanzó a esbozar una inocente risotada. “¡Quien vino a ver este pinche concierto?” pregunta algo desafiante. De inmediato, la concurrencia alza la mano como si se tratasen de chamaquitos de primaria que son incordiados por la maestra de historia (por poner un ejemplo sospechosamente  específico)

“Voa’ contar una historia bien loca” dice Pepe Pxndx antes de pasar al siguiente tema (Yo sé que no he dado muchos detalles acerca del repertorio, pero seamos honestos, todas sus rolas suenan bien parecidas entre sí) es ahí donde se toma la libertad de contar la anécdota de su nodriza…O algo así, a quien le gustaba mucho Vicentico, yo sé muy bien que ese momento se prestaba a ser el momento nostálgico y reflexivo del chou, pero la manera de relatar es Pepe es tan atinada como la originalidad de sus canciones así que el tono de esta alcanza a ser como sketch de Motel Diablito.

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Y pues si, pasó lo pensado, hizo sonar “Solo un momento” y el tema sonó…Como cualquiera de los de Pxnda, ¡Maldita sea Pepe! ¡Lo arruinas todo! ¿Ves por qué no puedes tener cosas lindas?.

Llega la nostalgia dosmilera, cuando suenan los acordes de “Feliz Cumpleaños” y de repente me descubro llorando en posición fetal delante de mi butaca, pues el estrés post traumático de los tiempos de secundaria llegan en violentos flashbacks; El olor a perfume de tianguis, metroflog, los pants de deportes, los emojis del Messenger, el acné…El horror

Para la mitad del espectáculo Pepe no duda en hacer un anuncio muy…¿Especial? Al dar datos de su próximo libro a publicar , en colaboración con Yordi Rosado, o algo así entendí, no recuerdo bien esa parte del concierto, pues aún tenía lágrimas de dolor.

Llega el momento del Encore. Pepe sale del escenario diciendo “Aho’ita vengo, voa’ mear” y se supone que todos digamos ondas como “Ahhh, huevos. Qué irreverente es este compadre”.

Sale al fin de unos cuantos minutos, ya sin su gorrita Adalramonezca, entonces los borrachines gritan “¡Esta calvo! ¡Calvo!”  y yo ya no puedo contener las carcajadas. Se avienta con Amnistía que es una de las canciones que traía con su antigua agrupación. El retortijón vuelve a mi…¡Donde está mi cerveza?. Se sigue con tres temas más, genéricos y creo que dos de ellos son de un proyecto que nunca salió a luz, unos que se hacían llamar Magnolia y los no me olvides (Jojojojo, La ironía)

Cierra con Sinmigo (Sus títulos son la mamada)  que es como un tema con aires de ser triste, relfexiva, punketilla como…Las otras 20 rolas del concierto. Así que el evento da por finalizado, y no te engañes querido lector, la situación fue muy amena. Al menos he de reconocer que Pepe tiene un gran público, se entregaban a cada una de sus afrentas de diva, eso no lo tiene cualquiera. Y pues como dijese un tal Serrat: Vamos bajando la cuesta, que arriba en mi calle se acabó la fiesta…

Durante todo ese rato estuve sobrio, tienes que darme algo de crédito.

FOTOS CORTESIA SALVADOR BONILLA

 




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