Música

Publicado enero 23rd, 2017

Con Cada Beat Deviene un Sonido Violento

Hablar de The XX da una sensación un poco extraña. Esa, que da descubrir que en la  década que nos tocó ser jóvenes hay un exponente que tarde que temprano se ha de consolidar como uno de los íconos de los tiempos modernos. Los 70  tenían a Fleetwood Mac, los 80 a Duran Duran, los 90 a Oasis e incluso en la década anterior tuvimos cantidad de referentes.

The XX, que dieron a luz a su homónimo del 2009, con ese sonido espeso y húmedo que solo a entendidos del género mantuvo cautivos, realmente han trabajado en desarrollar un sonido que, si bien no es del todo original en cuanto a concepto, logra desmarcarse cada vez más de lo conocido entablando sus propias reglas.

Coexist vino a suponer un disco un poco más armónico y fácil de digerir. Con esos toques de romanticismo, la líricas un tanto melosas y la producción impecable. Armonizó bastante bien con los trabajos más sobresalientes de aquel 2012. Jamie, Romy y Oliver dejaban de ser esos chicos góticos que se juntaban a fumar detrás de la escuela (Justo como los de South Park) y como un giro de tuerca digno de libreto ochentero de John Hughes dejaron de ser, poco a poco unos marginados de la escena musical global e iban creándose un espacio particular en la historia musical de estos tiempos.

Casi cinco años después, están de regreso con I See You y he de decir que cumplen con la regla fundamental de toda banda que se digne de ser memorable: Lanzar un tercer disco que rompa con sus esquemas y los catapulte de todas a todas. Esto no es tarea  sencilla, muchas agrupaciones que amenazaban con ser legendarias se desmoronaron al tercer disco, como The Strokes, Oasis, Franz Ferdinand, The Killers y un largo etcétera.

Con esta nueva placa The XX no solo logra solidificar su camino a la consagración, sino que superan en creces a sus anteriores trabajos. I See You no sol suena maduro (Lo cual es un calificativo muy obvio) sino que aterrizan sus pretensiones pasadas, consiguen darle un sentido heterogéneo a todas sus armonías, junto con la producción que, dicho sea de paso logra señalar a Jamie XX como uno de los productores imprescindibles de hoy (No en balde que se haya dejado desarrollar a su gusto con aquel In Colour de hace un par de años)

Puestos a desmenuzar este disco, el tema que da inicio es de los mejores temas ya de su catálogo general. Dangerous  es una delicia de cabo a rabo, las voces de Romy Y Oliver se fusionan con delicadeza en un background emocionante de sintetizadores que pareciesen simular instrumentos de viento, casi recuerda a Run del también destacable Contra de Vampire Weekend. El bajo con una cadencia casi funky da la pauta para los efectos del magistral trabajo de Jamie en las consolas.

Say Something Loving es un bucle bellísimo de acordes cortesía de Romy, que junto con su voz digna de los éxitos más melosos del pop maintream, nuevamente se sincroniza bastante bien con el Bajo de Oliver. Uno que otro destello que sugiere un cameo de lo mejor de Kevin Parker, aderezado de ese muro sonoro que construye Jamie cual pared de legos.  Y al final ese guiño a The Sweetest Taboo de Sade con ese Don’t Let It Slip Away. Un mash up entre ambos temas sería una cabronada.

Lips, es una de mis preferidas (Incluso la agregué feliz y relinchando a una playlist de Spotify) destaca bastante el trabajo de Oliver que ensambla perfecto con las tornamesas de Jamie. Creando una atmósfera sumamente sensual y fresca. Prueba escuchar esto una mañana al salir de casa, te llena de todas las emociones.

A Violent Noise es La Canción de este disco, es sólido y determinista. Crea un suspenso colectivo, pues edifica la ambientación sonora como si detrás del vidrio del estudio estuviese Alfred Hitchcock y cada nota, y cada punteo del bajo fuesen gotas golpeando contra el parabrisas. With every beat comes a violent noise, es esa la oración insignia que debería traer este disco, no tanto como título o descripción sino como advertencia…

Performance, Replica y Brave For You suponen tres pilares clave para la construcción del disco, pues estos marcan pauta para un final riquísimo. Performance es espesa recuerda a sus trabajos más añejos en cuanto a composición lírica e instrumental, Replica sigue un poco con esa línea y al final logra dar recordatorio de lo que se empezó en Coexist y Brave añade los matices maduros que se encargaron de pulir con esta entrega. Es casi como si en esos tracks estuviese resumida su corta trayectoria.

En On Hold se percibe la paleta de tonos que dio lugar al In Colour del 2015 de Jamie, este es un track con toda la mano de Jamie, es como la segunda parte de Higher Places. La voz de Oliver se torna melancólica y al contrastar con la de Romy junto con los samples resulta emocionante.

I Dare You supone es el tema con el potencial de ser el más radiofónico, es el más simple, el más digerible y con la estructura de ser más amigable con el pop. Eso no quiere decir que sea malo, al contrario, es toda una delicia, pero resulta un poco chistoso ya que es en esta donde la evolución está más acentuada. Justo como lo hizo Grimes con su última placa.

I See You cierra con Test Me, esta es un paisaje sonoro con todas las letras. Jamie se deja ser un poco a lo Brian Eno, y deja que la placa de disuelva sola junto con la instrumentación y la ausencia de voces. Muy al estilo de Motion Picture Soundtrack. La cátedra del Kid A se refleja en este disco.

Y así es como concluye el que probablemente será uno de los discos que discuta seriamente el podio a uno de los mejores del año. Con esta calidad y esta evolución no te sorprenda que así sea. Todos somos ya parte de este desarrollo (que bien lo pinta la portada del álbum). Ahora ese abismo llamado The XX mira a través de nosotros. ¿Acaso no lo predijo así Nietzche?

 

 

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