Música

Publicado marzo 5th, 2019

«Crisis mental / Crisis de Consciencia» con dolores de huevos

Como primer parte o texto, no quiero enseñar algo, solamente quiero presentar algo que me marca, la música. Específicamente aquellos ruidos que se van hacia el punk, el consiente y que busca brindar mensajes positivos.

 

Esta es la historia del momento y mi experiencia al escuchar el álbum “Crisis mental / Crisis de Consciencia”. Perteneciente a una de mis bandas favoritas del punk actual mexicano, Dolores de Huevos!.

El favoritismo por esta banda inicio cuando al escucharlos sentí su nombre un poco metafóricamente. Al escuchar denuncias, concientización y no historias de drogas en una banda punk me llego desde mis genitales hasta la cabeza. Ese fue el golpe que causo una chispa a mirar que en México el ruido era más que eso.

Dolores de huevos es de esas bandas que por el nombre no quisieras oír porque suena grotesco. La polla records, Flema, Eskorbuto, nombres que si se tomaban literales eran un poco viscerales.

Eso es esta banda que recauda históricamente a varios miembros de bandas muy populares, pero eso es otra historia.

Esta historia remonta esas primeras letras que ya hablaban de nuestro futuro como humanos. Nuestra poca responsabilidad ambiental, poca educación hacia el entorno y el egoísmo.

Todo en canciones que no rebasaban los dos minutos y que iban de rasgueos a bombos potentes. De bajos estridentes a guitarras que se perdían de la rapidez y suciedad bien cuidada de su sonido.

A inicios de febrero la banda lanzó este último material hasta ahora, el cual me dispuse a escuchar de regreso a casa del trabajo. Tal vez un poco de punk al salir de una oficina en reforma me liberaría de una atadura consiente.

Y no, no lo hizo, al contrario, me dejó pensando en todo lo que pasa a mí alrededor y entorno laboral. Las personas con las que me rodeo, son correctas o incorrectas, hago bien o mal.

Un disco que desafía el punk

La primera canción “Epopeya de un castigo” empieza de la forma más brutal pensada. Desafiando al punk convencional queriendo hacer una canción de poco menos de ocho minutos con cambios y un ruido estridente y satisfactorio.

Al escucharlo sentí que estaba escuchando un sinfín de sentimientos que iban nivelando un día pesado, Altibajos dentro de una canción de esta banda me provocaban soltar algún puñetazo y después un abrazo. Todo entonándose con un sonido que buscaba acompañar algo que busca respuesta, pero que tampoco se sabe cuál es la pregunta.

Todo continuaba bien, al terminar esta introducción al disco la energía que se contagia es demasiada. Lo único que se espera es una reflexión, la cual llega con “El árbol junto al hombre”, segunda canción del disco. La cual ofrece una respuesta pronta a la euforia artificial con la frase “Coincidimos en un mundo desordenado, encontrar calma interior es necesario”.

Con la letra de esta rola me cuestiono la misión del hombre, no del que viene a mi lado. Sino retomando la filosófica pregunta de ¿Por qué estamos aquí?. Y por la paz mental no quisiera abordar más un tema que se llevará más de la capacidad del sitio.

Un putazo lírico llegó en el momento que la frase “La gente come gente” se repitió varias veces. Lanzando a un lineamiento social una letra que contrarresta la pasada.

“Al hablar de que la humanidad está perdida, me refiero a que ha perdido el control sobre si mismo, sobre sus acciones y un sinfín más, solo delega su tacto a las maquinas, de pronto hasta sus pensamientos estarán lejos de las impresiones sensitivas de las que se nutre y se perderá la particular sensación de vitalidad”.

Anonadado, sin palabras, cuestionándome ahora si el señor de mi lado está viboreando a alguien en Facebook. Si tal vez alguien traiciona sus valores en su celular o pensamientos, siendo el enemigo público invisible. Sí, toda la frase antes citada, es toda la canción.

 

Al paso siguiente, estos pensamientos quedan fuera, “El chueco”, cuarta canción de este material me muestra otra realidad. Una donde unos van por un buen camino social o personal, mientras que otros toman el malo. Todo resumiéndose en el mantener una postura que no afecte a los demás, continuando el camino sin importar el alrededor. Ya que no me es dañino ni crea un efecto de forma inmediata.

Columpios rechinando, es lo que se escucha al fondo y descanso a 2 estaciones de llegar a mi destino. Durante 7 segundos estos columpios se mantienen solitarios hasta que entra un bajo que interrumpe mi proceso de retención.

Dando paso así a “Tu resplandor hace que los cristales se estremezcan”. Canción que habla de los miedos y ese temor de no querer superar cosas que nos hacen daño. Viviendo en un pasado que busca salir al ritmo de una batería que no descansa el ruido del pedal.

A punto de bajar del metro, mi cerebro aún no logra captar lo que escuchó en los últimos 20 minutos. Creando una “ilusión” que se acompaña con la penúltima canción que lleva este nombre. Estas visiones muestran a un grupo de personas que también bajan del metro pero en una escena en blancoy negro desvanecida.

No por una pérdida, sino por una libertad que se ha encontrado al llegar a un punto de retorno que busca llegar a casa. Esta escena ficticia que se acompaña con una letra que encuentra una unión concebida bajo ideologías sociales.

Al subir a mi último transporte, una micro que viaja hacia 6 calles de mi destino comienza la canción que termino explotándome. “Sin miedo”, de una manera literal y metafórica me mostró la capacidad de una banda punk de bajar a todo aquel que escucho el disco del terremoto que causó.

 

El ritmo es tranquilo, iniciando con un ruido extraño que causa un caos mental que para a los 15 segundos. “Sin miedo” es la letra más entendible, con los ritmos más tranquilos y la armonía más perceptible del disco.

El mensaje que me pudo transmitir es el que quiero mostrar en “Lo hice por el punk”. No temer a las cosas para poder controlarlas, no dejarse llevar y resistir sigue siendo la revolución. A pesar de estar bajo un circuito que funciona de cierta forma, aún hay cosas que podemos hacer para liberarnos.

La satisfacción de terminar el disco que había salido unas horas antes era grande. El gusto por escuchar nuevas canciones que me acompañarían en lo menos punk y artificialmente necesario que me he creado, una cuenta Premium de Spotify en mi celular.

Este disco sin duda es uno de aquellos que recomiendo si quieres hablar de punk liberal. De aquel que busca mover una semilla dentro del invernadero que es nuestra mente.

 

El bato que escribe de rock, toma fotos a bandas y que toma café, me gusta el Punk. Freelance

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