Connect with us

Hola mi bro, se te perdío algo?

Música

Una mujer joven en crisis y el porqué de reivindicar un clásico olvidado

1978: Nineteen year-old English pop singer-songwriter Kate Bush, Daughter of a British MP. (Photo by Evening Standard/Getty Images)

Al tratar de buscar una línea de gancho para poder escribir acerca de esta joya absoluta de los ochenta (Has de entender, querido lector que soy muy fan de ponerme reflexivo con la música) me encontré con este comentario nadando por la red: Kate Bush understands what is like to be a young woman in crisis y me enfrenté a esto, que me llegó como gancho de Muhammad Ali en toda la jeta.

Al ser completamente indiferente acerca de las vicisitudes de ser una mujer joven en crisis (Sobre todo en los ochenta, ¿Quién de nosotros podría saberlo?), me planteé el por qué entonces de mi devoción hacia la bella Kate Bush y su magna carta Hounds Of Love. Este disco salió a la luz un 16 de septiembre de 1985, y supuso toda una revolución que parece ser que hasta el día de hoy parece estar en cierto anonimato.

Me explico: Todos nos volvemos locos con St. Vincent y su estilo estrafalario y sus matices electrónicos dotados de ese singular histrionismo. A todos nos gustó Bjork en todas sus etapas de excentricidades y esa teatral forma de plasmar su arte con ese dejo lastimero en su entonación vocal y su lírica, a otros Natasha Khan les parece referente de esa melancolía, pero donde Kate Bush entra en esta ecuación es que con Hounds of Love prácticamente se encargó de parir a todas y cada una de estas señoras y darles un eferente al cual, de alguna u otra manera iban a mamar. La influencia sigue ahí, pero nadie parece notarlo.

Lo que tienen en común todos esos ejemplos es que resumen, a su modo, esa tendencia de representar a la mujer joven en crisis, (que es el meollo de todo este asunto) pero obvio, en su propio contexto. Kate fue la mujer joven en crisis original, o si no, fue la que mejor capturó la esencia, a diferencia de…Ejem, Janis Joplin.

Hay que reivindicar los clásicos olvidados y es por eso que, trataré de ser lo más preciso en cuanto a la grandilocuencia de este discazo.

Producido por la misma Kate (Ya desde ahí reclamando la autonomía de su arte, ¡Eso chingao!)  Y armonizó como quiso las atmósferas etéreas (las clásicas ochenteras) con instrumentalización pomposa que en ningún momento se antoja excesiva.

hounds-of-love

Se divide en dos caras. La cara “a” se titula Hounds of Love la cual es la más amigable al oído, arranca con su corte más comercial Running Up That Hill (Misma que Placebo se encargó de medio arruinarla) que debe ser la quintaesencia del álbum, es solemne a más no poder, y Kate como una valquiria nietzscheana declara un trato con dios. Es potente, sensual y corroe hasta lo más profundo de la psique, como estar ante un mar infinito.

El track que da nombre a la placa irrumpe con un sample proveniente de la película británica de horror del 57’ Night of the Demon, donde se aprecia a un Reginald Beckwith gritando: it’s in the trees, it’s coming! El resto de la canción se despliega en un océano sonoro mezclado de arreglos orquestales que bien pudieron ser la inspiración de Radiohead para A Moon Shaped Pool, seguido de una base de tambores que se encargan de darle al tema esa oscuridad envolvente. Y obvio acompañado de ese vozarrón que Kate escupe como si no le costase nada, cantando acerca del miedo a cruzar el umbral del enamoramiento. El miedo al ser acechada por los sabuesos del amor, listos para roer sus huesos, calando como la lluvia a Cortazar.

Los cortes siguientes The Big Sky y Mother Stands for Love se contrastan en ritmo y cadencia. La primera es un tema bastante upbeat que bien pudo suponerse como un guiño al pop más convencional, como al que Madonna tenía acostumbrado a todo el mundo. El segundo es todo un viaje con la marca sensual y espesa, como un arco argumental que no tardará en cerrarse hasta la segunda cara del disco.

Cloudbusting es una de las piezas clave del disco, abre con la línea: I still dream of Orgonon…I wake up crying misma que está inspirada en la relación entre el psicólogo y filósofo Willhelm Reich con su hijo Peter, describiendo las memorias de este al pasar tiempo con su padre en una granja llamada Orgonon, donde solían tratar de manipular el clima, con una máquina que Willhelm construyó, bautizada Cloudbuuster. Toda esta historia es retratada en una hipnótica base de cello, haciendo de esta una de las joyas absolutas del álbum.

La segunda cara del disco se titula Ninth Wave. Tiene bases más espesas, hay una oscuridad reconocible en todo ello, lo cual haría suponer que estamos bajando al sótano de esta construcción, donde se hallan los cuartos más fríos y misteriosos.

Los temas de apertura suponen ser lo más “difíciles” de digerir por el mismo carácter espeso y complejo de sus arreglos: And Dream of Sheep, Under Ice y Waking The Witch son como esa travesía necesaria hacia un sitio más claro, como ir navegando las aguas mortuorias de los dominios de Hades. Un pasaje turbulento, en el que la atmósfera se vuelve más tosca y demencial. Notable pintura de esta parte de la crisis de Kate Bush, en el que Kundera bien describiría como una etapa de pesadez del ser.

Llega Watching You Without Me que es una increíble canción con vibras mucho más tranquilas, una instrumentación que armoniza de forma espectacular, como estar de vuelta en el útero materno, flotando en ese líquido amniótico, esperando a renacer. Casi un mantra sanador.

Jig of Life es intensa, ya que es como un himno que te podrías imaginar a un millar de piratas entonando y bailando, mientras se embriagan en un jolgorio que a bien tendrían unirse gente como Serrat y Sabina. Llega un momento en que el tema explota en un cauce de violines que dotan al ambiente de esa esencia de festividad cuasi irlandesa.

El álbum cierra al fin con los últimos dos tracks: Hello Earth, que es la antesala densa que pone la alfombra al broche final a The Morning Fog, joya final de esta placa del 86 que nos embalsama con un romance inédito, la voz de Kate se vuelve más dulce, los arreglos de cuerdas se vuelven más gentiles, llegamos al punto de sanación, al punto de redención.

Ya pasaron los tratos con dios, la persecución de sabuesos, las tropelías y la milonga. Por la manera en que la canción fue concebida, podrías siquiera imaginarte el contexto de esa crisis que gesta maravillas como esta. La hierba roja de Kate Bush es esta belleza de disco. Bien haríamos todos de voltear de vez en cuando a las raíces de todas nuestras musas.

El bato que escribe de rock, toma fotos a bandas y que toma café, me gusta el Punk. Freelance

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You May Also Like

Cobertura

Podemos ubicar las primeras apariciones de este célebre ejemplar femenino en un sonido Garage Rock Punk, por la época de los hermosos 90´s; “las...

Canciones

Por: Paola Medina “Girls ganjah have fun” es la última rola de Samantha Barrón, una zacatecana de 23 años que se está abriendo paso...

Especiales & Promociones

Algo que nos caracteriza a los latinos es la fiesta que llevamos dentro, porque al son que nos toquen bailamos. Fue así  como conocí...

Música

El rapero Gera Mx estrenó su nuevo sencillo “444 Paradise”, el cual es un breve tributo a la ciudad que lo vio crecer, San...

Copyright © 2020 Rockeando.net